SALT LAKE CITY — El 21 de febrero, la Diócesis de Salt Lake City celebró el Rito de Elección de los Catecúmenos y el Llamado a la Conversión Continua de los Candidatos, para 244 catecúmenos y 211 candidatos Elegidos quienes en Pascua serán bienvenidos a la Iglesia Católica, o a la plena comunión en ella. Dos sesiones para cada rito fueron celebradas: una por la mañana, presidida por el padre John Evans, vicario general; y otra por la tarde, presidida por el obispo Oscar A. Solis. Ambos ritos fueron celebrados en inglés/español. Durante su homilía, el padre Evans dirigiéndose a los catecúmenos, candidatos y a sus padrinos durante el rito les dijo: “ustedes han estado explorando la posibilidad de convertirse en Católicos. Hoy pisan tierra santa de una manera profunda. Eligen colocarse en el lugar donde Dios moldea, respira, llama y restaura.” El considerar convertirse en Católico “no se trata de unirse a un club ni de adoptar un nuevo pasatiempo, se trata de aprender a respirar de nuevo; se trata de redescubrir a aquel cuyo aliento ha estado en ti desde el principio,” dijo el padre, refiriéndose a las dos primeras lecturas del día: Génesis 2:7-9; 3:1-7 y Romanos 5:12-19. Al hablar sobre el Evangelio de Mateo 4:1-11, sobre la tentación de Jesús por Satanás, el padre Evans dijo que “cada uno de nosotros conoce esta voz. Promete libertad, pero solo trae vacío. Promete conocimiento, pero a menudo conduce a la vergüenza. En el momento en que Adán y Eva se alejan de Dios, de repente se sienten expuestos, vulnerables, desamparados. El pecado no solo rompe una regla, rompe una relación. Todo corazón humano, tarde o temprano, siente el dolor de querer volver a casa, de entrar en una mayor comunión con Dios y el prójimo.” Volverse Católico “no se trata de perfección, se trata de dirección,” dijo el padre. “Se trata de elegir a Cristo como quien puede guiarte a través de tus propios momentos de desierto, tus dudas, tus tentaciones, tus heridas, tu hambre de significado. Jesús no elimina tus problemas, los transforma desde adentro,” y esta transformación es para una mayor comunión con Dios y el prójimo. En la sesión de la tarde, el Obispo Solís dio la bienvenida a los presentes, reconociendo que la reunión era “una expresión de su deseo de abrazar plenamente a Cristo y convertirse en miembros de la Iglesia Católica porque Dios los llama. Los ha elegido por amor. En su plan divino, estamos llamados a conocer, amar, servir y estar en comunión con Dios para siempre.” Las lecturas del día nos enseñan que “la tentación es real”, dijo el obispo, pero “Dios no abandona a los pecadores; los busca. Los llama. Cubre su vergüenza. Y hoy, ese mismo Dios los llama, no a alejarlos de la humanidad, sino a regresar a ella.” En la segunda lectura, San Pablo menciona que “donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”, señaló el Obispo Solís. “Él estableció una clara diferencia entre Adán y Cristo. A través de Adán, llegó el pecado, la ruptura y la muerte. A través de Cristo, la misericordia, la reconciliación y la vida. Hoy se encuentran entre dos fuerzas: la plenitud de vida gracias a su fe y confianza en Dios, o la tentación de la riqueza, el control, la comodidad y el prestigio que ofrece el mundo. Dios continúa creándolos, dándoles un nuevo nacimiento, un nuevo pan de vida y un nuevo comienzo, pero deben tomar una decisión: la decisión de escribir sus propias historias.” El obispo también dijo que “así pues, mis queridos catecúmenos y candidatos, hoy vienen eligiendo seguir a Cristo, quien dice la verdad y da vida. Su camino es un testimonio para toda la Iglesia, y como su obispo, me alegro de que Cristo los llame y hayan respondido. La Iglesia los elige. De hoy en adelante, son conocidos como los Elegidos, escogidos para los sacramentos de Pascua. El título no es un título honorífico, es sagrado. Significa que Dios está obrando en ustedes y que la Iglesia los elige.” El obispo también agradeció a los padrinos y madrinas de los catecúmenos y candidatos “por acompañar a nuestros hermanos y hermanas” en su preparación para su plena recepción en la Iglesia. Los padrinos y madrinas deben ser modelos fieles, no perfectos, para los Elegidos, dijo el Obispo. “Los animo a seguir caminando con ellos, orando por ellos y rezando con ellos. Anímenlos a continuar su camino espiritual.” El obispo Solis oró para que “Dios les ofrezca lo que necesita sanación, fortalezca lo que está débil y los lleve a encontrar alegría y paz en Cristo.” El Obispo concluyó dándoles la Bienvenidos a la Iglesia Católica. “Bienvenidos a su hogar… Que Dios los bendiga a todos. Amén.”